La Gobernación de Santander presentó oficialmente las dos primeras marcas de licores propias producidas por la recién creada Empresa Santandereana de Licores (ESL): el Aguardiente Comunero y el Ron Revolución Comunera, una presentación que pone fin a una sequía industrial de casi 29 años, luego de que la antigua licorera departamental apagara sus destiladoras en Floridablanca en 1997 y fuera compleatamente liquidada en el 2002.
REDACCIÓN: Daniel Santiago Castro – TRO Digital

Durante el lanzamiento, el gobernador de Santander, Juvenal Díaz Mateus, señaló que la iniciativa busca ir más allá de la comercialización y convertirse en un motor para el campo:
“Se trata de construir una empresa y sacarla adelante; se trata de buscar generar empleo en la provincia y mejorar las condiciones de nuestros productores de caña; se trata de fortalecer nuestras cadenas productivas; se trata de agregar valor a lo que produce nuestro campo”.
Asimismo, el mandatario regional delineó un plan inmediato para que los beneficios financieros se traduzcan de manera tangible en desarrollo vial para los municipios, fijando un primer reto directo para el gerente de la ESL, Edgar Augusto Pedraza Gómez.
“El reto, querido gerente de la licorera, es que nosotros en un año podamos tener unas ganancias para hacer los primeros metros de placahuella con las ganancias de la Empresa Santanderiana de Licores como se lo prometimos a los alcaldes…”.
La aprobación y los millonarios recursos
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El retorno de la licorera formó parte de la visión y del Plan Departamental de Desarrollo estructurado desde la campaña del actual gobernador Juvenal Díaz Mateus, con el objetivo de robustecer las rentas fiscales del territorio.
El camino administrativo requirió casi tres años de estructuración técnica y superó múltiples bloqueos comerciales. Finalmente, la Asamblea Departamental de Santander aprobó el proyecto de Ordenanza 014 de 2024 con 10 votos a favor y 6 en contra.
Según el documento oficial, la puesta en marcha de la entidad requirió una inversión inicial superior a los $15.000 millones de pesos, distribuidos de la siguiente manera:
- Activos fijos: $6.219 millones de pesos.
- Capital de trabajo: $1.883 millones de pesos.
- Gastos preoperativos: $2.872 millones de pesos.
- Marketing: $4.300 millones de pesos.
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Para viabilizar el proyecto en su fase inicial sin contar de inmediato con una destilería propia en territorio santandereano, la Gobernación suscribió una alianza estratégica con Boyacá (uno de los terrotorios que más consumen licor en el país, según encuestas del DANE en 2019), pactando una fórmula técnica y de embotellado temporal, aprovechando la infraestructura de la Nueva Licorera de Boyacá.
La proyección a mediano plazo apunta a que la ESL complete de forma autónoma su cadena de suministro. Al respecto, en 2024, la secretaria de Competitividad de Santander, Eliana León, señaló:
“Para la segunda fase tendremos la integración del desarrollo del proyecto con la región, iniciando desde la fábrica que va a estar en territorio veleño, para que estos productos sean producidos con las 61.000 hectáreas de caña y por supuesto cumplirle a todo el ecosistema agrario”.
El proyecto, que actualmente cuenta con un equipo de seis personas, prevé más de 1.200 empleos directos e indirectos, lo que sería un aumento del 242,9 % con respecto al total de empleados (350) que alcanzó a tener la antigua licorera de Santander.
¿Cómo sobrevivió Santander sin licorera propia?
En Colombia, las licoreras departamentales son el soporte financiero por excelencia del gasto social, por mandato constitucional y legal las rentas de licores destilados deben destinarse a la financiación de la salud, la educación y el deporte. En muchos departamentos del país, el recaudo por el consumo de licores y tabaco representa hasta el 41 % de sus ingresos tributarios totales.

Entonces, ¿Cómo financió Santander estas áreas críticas durante los casi 30 años en que operó sin una licorera activa?: durante muchos años el presupuesto departamental debió estructurarse a través de fuentes de financiamiento alternas y rentas tributarias externas. De acuerdo con los registros oficiales, el departamento se sostuvo mediante:
- Impuesto al consumo foráneo: Santander recaudaba gravámenes por la venta de cervezas, cigarrillos y licores producidos por las licoreras de otros departamentos (como la de Cundinamarca, que fabricaba bajo licencia el Aguardiente Superior) o licores extranjeros que se introducían y comercializaban en la región.
- Impuestos departamentales directos: Principalmente el tributo anual sobre vehículos automotores, además de los derechos de registro y las estampillas aplicadas a contratos públicos y trámites notariales.
- Transferencias de la Nación y regalías: Recursos provenientes del Sistema General de Participaciones (SGP) asignados por el Gobierno central para educación y salud, complementados con las regalías derivadas de la explotación de recursos naturales no renovables para proyectos de infraestructura.
Para consolidar la transición financiera de la nueva ESL y asegurar el flujo de recursos hacia el capital inicial de constitución de la Fase 1, la Gobernación expidió el Decreto 326 del 12 de junio de 2025. Mediante este acto administrativo, se asignaron y transfirieron $2.637.745.173 de pesos como segundo aporte inicial de capital a la Empresa Santandereana de Licores, apalancados en el presupuesto de la Secretaría de Competitividad y Productividad con el Certificado de Disponibilidad Presupuestal (CDP) de la vigencia fiscal 2025.
Del impuesto a la venta directa de valor

Previo a la ESL, el departamento captaba ingresos pasivos provenientes exclusivamente del impuesto al consumo por la introducción de licores de otras regiones. Si bien estos impuestos continuarán cobrándose, la nueva empresa pública permite a Santander acceder de manera directa al monopolio rentístico de producción e introducción contemplado en la Ley 1816 de 2016.
Bajo este nuevo esquema, el impacto económico es doble:
- Captura del margen de utilidad comercial: El departamento no solo recibirá la participación tributaria equivalente al impuesto por cada botella vendida en su jurisdicción, sino que capturará el excedente financiero neto derivado de la producción y comercialización de sus marcas propias (Comunero y Revolución Comunera). Estas utilidades públicas ingresarán directamente como recursos de capital del departamento.
- Encadenamiento productivo local: A diferencia de la importación pasiva, la ESL genera un circuito de valor en el departamento. Se proyecta que para el próximo año, mediante estímulos de la Secretaría de Agricultura, los cañicultores de la hoya del río Suárez dejen de depender de la inestable economía panelera para proveer de forma directa las mieles y alcoholes para la formulación técnica de los licores, sustituyendo la compra de materias primas que hoy se importan de Ecuador.
Este nuevo flujo de ingresos autónomos no solo blindará el presupuesto de salud y educación del departamento frente a las fluctuaciones de las transferencias nacionales, sino que generará los recursos de libre destinación necesarios para financiar obras de desarrollo comunitario —como las prometidas placahuellas rurales— y asegurar un “retorno social directo” para las comunidades santandereanas.





