Pacientes con discapacidad de 60 familias quedan desamparadas tras el cierre de IPS

Al menos 60 familias en Santander se encuentran en una situación crítica y denunciaron haber quedado completamente desamparadas tras el cierre de Elogios, una Institución Prestadora de Salud (IPS) ubicada en Bucaramanga. La entidad había brindado atención, terapias y acompañamiento especializado a personas con discapacidad cognitiva durante casi 30 años.

La clausura de varios de los servicios de esta IPS fue ordenada por la Secretaría de Salud de Santander luego de que una investigación detectara el incumplimiento de siete estándares de habilitación. Dicha indagación se inició en 2025 a raíz de graves denuncias por presunto maltrato y tortura contra los pacientes en la institución.

Terapias insuficientes y retrocesos

A pesar de la gravedad de los hechos investigados en la IPS, las familias afectadas denuncian que las EPS no les han ofrecido alternativas viables para garantizar la continuidad del cuidado de los pacientes. Mientras que la institución cerrada brindaba un acompañamiento permanente durante el día, las promotoras de salud ahora solo ofrecen terapias de corta duración, típicamente de media hora, lo cual resulta insuficiente para las necesidades de esta población.

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“Somos de varias EPS y quedamos desamparadas”, relató Carmen Emilia, madre de un paciente y adulta mayor de 73 años. “Tenemos niños de autismo o TDA, además ya son adultos y no solo es ir a una terapia de media hora. En gran mayoría de los casos están teniendo retrocesos en los tratamientos“.

La gran mayoría de los afectados son pacientes adultos que conviven con condiciones complejas como autismo, retraso cognitivo, epilepsia, ansiedad, TDA y problemas de conducta, lo que exige cuidado y monitoreo especializado de manera ininterrumpida.

Drama familiar: el impacto en los cuidadores

La falta de un espacio de cuidado diario no solo deteriora la salud de los pacientes, sino que mantiene en vilo la vida de sus familias y cuidadores, muchos de los cuales son adultos mayores o deben trabajar para subsistir.

  • Alexander Márquez, padre de una mujer de 32 años con autismo y retraso cognitivo, lamentó la pérdida del único lugar donde su hija recibía la atención adecuada.
  • Rocío Martínez, cuidadora de la tercera edad, explicó el impacto en su propia salud: “No tengo con quién dejarla. Si tengo una cirugía, me toca perderla porque, si nadie me la cuida, ella puede convulsionar”.
  • Luz Mery Barrera describió el peligro extremo al que se expone su hija de 27 años mientras ella trabaja sin acompañamiento en casa: “Ella está comiendo hilo. Incluso ya me ha tocado hacerle lavado estomacal y tiene muchas condiciones cognitivas”.

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Tutelas sin respuesta y llamado a las autoridades

Ante la falta de soluciones por parte de las entidades de salud, los familiares decidieron acudir a la vía judicial. Sin embargo, advierten que el plazo de la acción de tutela interpuesta ya se venció sin que hayan recibido ninguna respuesta por parte de las autoridades o las EPS.

Ante este panorama, acudientes como Clara Rueda exigen con urgencia la creación de una mesa de trabajo en la que participen las diferentes EPS involucradas y las autoridades de salud de Santander, con el fin de trazar de inmediato una ruta de atención integral, continua y digna para sus familiares.

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