En las montañas de Santander, a más de 2.600 metros sobre el nivel del mar, el municipio de Tona ha consolidado su identidad alrededor de un producto esencial: la leche. En este territorio de páramo, la producción láctea es tradición, economía y proyecto de vida para cientos de familias campesinas.
Redacción: Natalia Martínez – Periodista TRO Digital

Cada amanecer en Tona inicia con el ordeño, una práctica que combina técnica y respeto por el bienestar animal. La calidad de la leche de Tona nace en sus pastos verdes y en el agua pura que baja del páramo, factores que influyen directamente en su sabor y valor nutricional.
Ganadería en el páramo santandereano
La producción de leche en Tona es un oficio transmitido de generación en generación. Las familias productoras garantizan alimentación natural para el ganado, controles sanitarios permanentes y procesos responsables con el entorno.
El ordeño se realiza bajo condiciones higiénicas estrictas, asegurando que cada litro conserve su frescura y calidad. Este compromiso ha permitido que la leche sea reconocida en la región por su pureza y consistencia.
COALAGRA y la transformación láctea
La Asociación COALAGRA desempeña un papel clave en el fortalecimiento del sector. Allí, la leche de Tona se transforma en productos con valor agregado como:
- Queso campesino
- Queso doble crema
- Cuajadas
- Yogur artesanal
- Kumis
Estos derivados lácteos combinan métodos tradicionales con estándares de calidad que permiten llevar el sabor del páramo a distintos mercados.
Educación y sostenibilidad
El relevo generacional es parte fundamental del futuro del sector lácteo. En el colegio Luz de la Esperanza, los estudiantes reciben formación en producción sostenible, cuidado del agua y manejo responsable del ganado.
Esta integración entre educación y campo garantiza que la tradición de la leche de Tona continúe fortalecida, adaptándose a nuevos retos ambientales y productivos.
Impacto económico y social
La cadena productiva de la leche genera empleo directo e indirecto en el municipio. Desde el ordeño hasta la comercialización de derivados, el sector lácteo dinamiza la economía local y fortalece el tejido social.
Más que un alimento, la leche de Tona representa identidad cultural y orgullo regional. Cada litro simboliza el esfuerzo de familias que han hecho del campo su hogar y su proyecto de vida.
Tradición que construye futuro
En Tona, la leche no es solo sustento; es herencia, compromiso ambiental y visión de desarrollo. El blanco del páramo santandereano no solo se ve en la neblina: también vive en cada producto lácteo que lleva el nombre de Tona con orgullo.





