Israel celebra este martes 27 de octubre unas elecciones parlamentarias decisivas para el futuro del primer ministro Benjamín Netanyahu. Él enfrenta el desafío de la oposición tras años de guerra, tensiones internas y cuestionamientos.
Redacción: María Bautista – TRO Digital

Más de 7,3 millones de ciudadanos están convocados a elegir a los 120 integrantes de la Knéset, el Parlamento israelí. Cabe señalar que la jornada electoral es la primera desde los ataques del 7 de octubre de 2023. Estos ataques dejaron alrededor de 1.200 israelíes muertos y 251 personas secuestradas.
Netanyahu busca mantenerse como primer ministro
Netanyahu, líder del partido Likud, busca mantenerse en el cargo mediante una alianza con partidos de derecha religiosa y sectores ultraortodoxos. Sin embargo, su continuidad enfrenta la competencia del bloque opositor encabezado por Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor. Este bloque plantea una alternativa de gobierno y exige esclarecer las fallas de seguridad que precedieron a los ataques.
Según la Comisión Electoral Central, el 31,5 % de los votantes había acudido a las urnas al mediodía, hora local. Es el nivel más alto para ese momento desde 1977. El dato refleja una jornada de alta movilización en medio de la incertidumbre política.
Las alianzas definirán el futuro del Gobierno israelí
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Las encuestas previas muestran una contienda reñida. Ninguno de los dos bloques principales tendría asegurados los 61 escaños necesarios para alcanzar la mayoría parlamentaria. Por ello, el resultado dependerá también de las alianzas que puedan establecerse con partidos minoritarios, incluidos los que representan a la población árabe de Israel.
Más allá de quién obtenga la mayor votación, el sistema parlamentario israelí exige construir una mayoría para formar gobierno. Por lo tanto, el resultado de las urnas no determinará necesariamente esa misma noche quién será el próximo primer ministro. Las negociaciones podrían prolongarse durante semanas.
La guerra y la seguridad marcan las elecciones
La elección se desarrolla en un contexto marcado por los conflictos regionales, la seguridad nacional y las divisiones políticas. El desenlace definirá si Netanyahu logra continuar al frente del Gobierno. Por otro lado, podría darse que la oposición consiga reunir los apoyos necesarios para abrir una nueva etapa política en Israel.


