En Pamplona, Norte de Santander, la fresa es un fruto que destaca entre las montañas: identidad campesina, motor económico y tradición que se cultiva generación tras generación. En las veredas de Monteadentro, este producto agrícola se ha convertido en símbolo del trabajo rural y del potencial productivo de la región.
Redacción: Natalia Martínez – Periodista TRO Digital

A más de 2.300 metros sobre el nivel del mar, el clima frío y las condiciones de montaña favorecen el cultivo de fresa en Pamplona, consolidando al municipio como uno de los referentes agrícolas del departamento.
El cultivo de fresa en Monteadentro
El proceso inicia con la selección de plantas madre y la preparación del terreno. Los productores combinan conocimientos ancestrales con técnicas sostenibles para asegurar una producción responsable con el entorno.
Variedades como Albion, Camarosa y Ventana se siembran bajo estrictos cuidados. Cada hoja y cada tallo son monitoreados para prevenir plagas y proteger los cultivos de las bajas temperaturas. La paciencia es clave: el fruto requiere seguimiento constante para alcanzar el tamaño, color y dulzura que caracterizan a la fresa pamplonesa.
Este modelo de producción no solo garantiza calidad, sino que fortalece la agricultura sostenible en Norte de Santander.
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Transformación y valor agregado
Tras la cosecha, las fresas son clasificadas y distribuidas en fresco, pero también transformadas en productos derivados que amplían su impacto económico. Jugos, mermeladas y pulpas naturales son elaborados por la Asociación de Mujeres Rurales de Pamplona (ASMURP), con el apoyo del Instituto Superior de Educación Rural (ISER).
Este trabajo articulado entre comunidad y sector educativo fortalece el emprendimiento femenino, promueve la transformación agroindustrial y genera mayores oportunidades para las familias campesinas.
La fresa de Pamplona se comercializa como fruta fresca y producto con valor agregado.
Agricultura, identidad y futuro sostenible
Pamplona demuestra que la agricultura no solo alimenta: también construye identidad y cohesión social. El cultivo de fresa en Monteadentro representa el vínculo entre tradición, educación y desarrollo regional.
Cada cosecha es testimonio del esfuerzo colectivo de campesinos, asociaciones y entidades educativas que trabajan por un modelo productivo sostenible. En cada fruto rojo viaja la historia de una comunidad que cultiva con disciplina, conocimiento y amor por su tierra.





