El millo en Palmar, Santander, impulsa la economía rural, fortalece la tradición campesina y promueve el emprendimiento femenino con productos artesanales.
Redacción: Natalia Martínez – Periodista TRO Digital

En el sur de Santander, Palmar se distingue por un cultivo que ha marcado la historia de sus familias rurales: el millo. Este grano tradicional no solo representa alimento, también es sustento, cultura y memoria colectiva.
El millo en Palmar ha acompañado generaciones de campesinos que han encontrado en la tierra una forma de vida. Cada siembra refleja disciplina, conocimiento ancestral y un vínculo profundo con el territorio.
Cultivo del millo: trabajo manual y dedicación familiar
El proceso inicia con la preparación del terreno. Las familias limpian los surcos, abonan la tierra y siembran manualmente cada semilla. Durante el crecimiento, vigilan las plantas, controlan malezas y protegen las matas de aves e insectos.
La cosecha llega cuando los campos se tornan dorados. Cada mazorca recolectada es resultado de meses de cuidado constante y trabajo colectivo. Este modelo productivo mantiene prácticas tradicionales que fortalecen la sostenibilidad agrícola del municipio.
Del grano a la mesa: transformación artesanal del millo
El millo en Palmar no se queda en el campo. Las Comuneras han convertido este grano en motor de emprendimiento local. A través de recetas tradicionales elaboran helados, postres, bebidas y otros productos que conservan el sabor auténtico del territorio.
La transformación artesanal agrega valor al cultivo y genera ingresos para las familias. Cada preparación combina saber ancestral, creatividad y organización comunitaria, fortaleciendo la economía rural.
Empoderamiento femenino y desarrollo local
El trabajo de las mujeres en Palmar ha sido fundamental para posicionar el millo como producto con identidad propia. A través del trabajo asociativo, han logrado consolidar iniciativas productivas que dinamizan el comercio local y proyectan el municipio hacia nuevos mercados.
El emprendimiento femenino no solo genera ingresos; también fortalece la autonomía económica y el liderazgo comunitario en la región.
Palmar, ejemplo de tradición que se proyecta al futuro
El millo en Palmar simboliza más que un cultivo agrícola. Representa cultura, resiliencia y visión de desarrollo sostenible. Desde los surcos hasta los talleres artesanales, el municipio demuestra que la tradición puede evolucionar sin perder su esencia.
Palmar no solo produce millo: cultiva identidad, impulsa el emprendimiento rural y siembra futuro para las nuevas generaciones.





