La ley 1259 de 2008 establece que está prohibido desechar cuerpos de mascotas fallecidas en espacios públicos, baldíos, zonas verdes o afluentes de agua como ríos y lagos.
Esta práctica puede generar focos de contaminación ambiental, proliferación de plagas y serias afectaciones a la salud pública de comunidades cercanas. Estas problemáticas se generan porque los restos en descomposición pueden propagar bacterias por el aire que afectan el medio ambiente.
En cuerpos de agua, desechar el cuerpo de una mascota puede contaminar los afluentes hídricos que que abastecen a otras comunidades o animales.
De acuerdo con las autoridades, el marco de sanciones contempla multas de hasta dos salarios mínimos mensuales legales vigentes. La cantidad de la sanción depende de la gravedad del daño ambiental causado.
Sepultar o deshacerse de cuerpos de mascotas en baldíos, ríos, basura o montes es una práctica que todavía se considera común en muchas personas. Para eso, existen alternativas más seguras y dignas que no afectan el entorno y las finanzas de los propietarios, como servicios de cremaciones individuales o colectivas con disposición final en lugares autorizados.
Una segunda opción es acudir a un centro médico veterinario que se encargue del traslado de los restos bajo protocolos autorizados.





