En Chinácota, Norte de Santander, la floricultura se ha convertido en una de las principales actividades productivas del municipio. Las condiciones de clima templado, la humedad y la fertilidad del suelo han permitido el desarrollo de cultivos de flores que hoy generan empleo y dinamizan la economía rural.
Redacción: Natalia Martínez – Periodista TRO Digital

Rosas, claveles, astromelias y hortensias hacen parte de la producción que se cultiva, en su mayoría, bajo invernadero, un sistema que permite controlar variables clave como la temperatura, la ventilación y la cantidad de luz.
Producción bajo invernadero y manejo técnico
La floricultura en Chinácota no es un proceso improvisado. El trabajo inicia con la preparación del sustrato y la siembra de plántulas seleccionadas, adaptadas a las condiciones de la zona. Los invernaderos permiten mantener estabilidad en el cultivo, reduciendo el impacto de cambios bruscos del clima.
Durante el crecimiento, las plantas reciben riego por goteo y podas técnicas que buscan fortalecer el tallo y mejorar la calidad de la flor. Este seguimiento constante es clave para garantizar que el producto final cumpla con las condiciones que exige el mercado.
Cosecha manual y control de calidad
La recolección de flores se realiza de forma manual. Cada tallo es cortado en su punto óptimo de maduración, lo que influye directamente en su durabilidad y presentación.
Después de la cosecha, las flores pasan por un proceso de hidratación y clasificación según tamaño, color y variedad. Este control permite que el producto conserve su frescura durante la comercialización, tanto en mercados locales como regionales.
Turismo y nuevas oportunidades económicas
Además del componente agrícola, la floricultura en Chinácota ha abierto espacio a nuevas actividades económicas. Algunos cultivos han empezado a integrar recorridos turísticos, donde visitantes pueden conocer el proceso de producción y recorrer jardines florales.
Estos espacios también promueven la conservación de especies polinizadoras como los colibríes y fortalecen la relación entre el campo y el turismo en el municipio.
Un sector que sigue creciendo
La floricultura continúa posicionándose como una alternativa productiva importante en Norte de Santander. Aunque enfrenta retos asociados a costos de producción y comercialización, sigue siendo una fuente de ingreso para familias rurales y un sector con potencial de crecimiento.
Más allá del paisaje, este cultivo refleja la capacidad del territorio para diversificar su economía y adaptarse a nuevas dinámicas productivas.





