Encuentran evidencias químicas de sangre en fósil de dinosaurio de hace 115 millones de años en Brasil

Un fósil de dinosaurio aporta nuevas pistas sobre su organismo después de millones de años. El hallazgo amplía las posibilidades de estudiar especies que habitaron la Tierra hace millones de años.

Redacción: Estefani Averanga – TRO Digital

Un equipo internacional de 30 investigadores identificó estructuras microscópicas compatibles con glóbulos rojos. También detectó moléculas derivadas del hemo en restos óseos de un Aratasaurus museunacionali.

Este dinosaurio carnívoro vivió hace aproximadamente 115 millones de años en el nordeste de Brasil.

El estudio se publicó el 2 de noviembre de 2026 en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). La investigación estuvo dirigida por la geoquímica Kliti Grice, de la Universidad Curtin de Australia.

Los restos pertenecen a un ejemplar que medía aproximadamente 3,1 metros de longitud. Pesaba unos 34 kilogramos y tenía alrededor de cuatro años cuando murió. Sus huesos fueron descubiertos en 2008, en una mina de yeso cercana a Santana do Cariri, en Ceará.

Posteriormente, el fósil fue estudiado y la descripción científica de esta especie se publicó en 2020. Sus restos corresponden principalmente a huesos de las extremidades posteriores.

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Análisis químicos identificaron rastros de sangre en el fósil de dinosaurio

Los investigadores examinaron muestras del fémur, la tibia y otros huesos de la pata del dinosaurio. Utilizaron microscopía electrónica, espectroscopia Raman y cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas.

Los análisis permitieron identificar pequeñas estructuras ovaladas dentro de los canales vasculares de los huesos. Durante la vida del animal, estos espacios contenían vasos sanguíneos.

Uno de los principales resultados fue la detección de hemo B y sus derivados químicos. El hemo es una molécula que contiene hierro y forma parte de la hemoglobina. Esta proteína se encarga de transportar oxígeno en los glóbulos rojos.

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También se encontraron aminoácidos relacionados con el colágeno, un componente estructural de los tejidos. Los investigadores destacaron que las señales químicas del hemo estaban localizadas en las estructuras microscópicas. Por tanto, no aparecían únicamente en el sedimento que rodeaba los huesos.

La conservación de estos componentes estaría relacionada con las condiciones ambientales posteriores a la muerte del dinosaurio. El equipo plantea que el rápido enterramiento favoreció su preservación. El ambiente habría tenido poco oxígeno y presencia de comunidades microbianas.

Especialistas cuestionan la identificación de los glóbulos rojos

Aunque los resultados representan un avance para la paleontología molecular, la interpretación de las estructuras todavía genera debate. La paleontóloga molecular Mary Schweitzer, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, no participó en el estudio.

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lgóbulos rojos mineralizados y moléculas de un  Aratasaurus museonacionali Foto: Curtin University/Handout/REUTERS

Schweitzer señaló que algunas formas observadas no coinciden completamente con las características habituales de los glóbulos rojos de aves y reptiles. En estos animales, los glóbulos rojos conservan sus núcleos. También cuestionó el tamaño de algunas estructuras identificadas.

Por su parte, el investigador Mauricio Barbi, de la Universidad de Regina, consideró convincentes las evidencias de estructuras compatibles con glóbulos rojos mineralizados. Sin embargo, reconoció que su identificación requiere interpretación.

Los investigadores aclararon que el hallazgo de sangre en el fósil de dinosaurio no significa que se haya recuperado sangre líquida. Tampoco se encontraron células intactas, ADN de dinosaurio ni hemoglobina completa. Se trata de estructuras mineralizadas y rastros químicos derivados de componentes biológicos conservados durante millones de años.

La investigación abre nuevas posibilidades para estudiar la composición biológica de los organismos extintos. También permite comprender mejor los procesos que conservan determinados componentes moleculares en los fósiles.

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