Las autoridades del pueblo indígena Barí en Tibú, Norte de Santander, han elevado una voz de alerta ante la propagación acelerada del paludismo y la malaria en sus territorios.

A pesar de la llegada de brigadas de salud a la zona, la comunidad denuncia que la falta de medicamentos adecuados por parte de las EPS pone en grave riesgo la vida de sus sabios y jóvenes.
El brote infectocontagioso golpea intensamente a las familias de los resguardos Catalaura y Motilón Barí. Abarca cerca de 25 a 26 comunidades en sectores como La Gabarra.
Según la cacica del resguardo indígena Catalaura, Judith Azoira, la comunidad emitió un S.O.S. ante el Instituto Departamental de Salud . Ellos exigen una atención rápida y eficaz ante el contagio masivo de familias enteras.
Si bien se han enviado brigadas médicas a la región, la líder indígena enfatizó que el obstáculo principal sigue siendo la gestión de las Entidades Promotoras de Salud (EPS). Estas entidades no hacen llegar medicamentos de calidad ni en cantidades suficientes a los territorios ancestrales.
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Azoira explicó que la población combina el uso de la medicina occidental con sus saberes de medicina tradicional. Sin embargo, advirtió que el desabastecimiento de insumos médicos y la falta de atención oportuna están causando afectaciones en jóvenes y sabios abuelos. Esto se debe a las nuevas enfermedades que impactan la zona.
La dimensión de la crisis se evidencia en que al menos una persona por cada comunidad Barí resulta afectada. Esto genera una cadena incesante de contagios entre niños, adultos y ancianos.





