Bucaramanga es el segundo nido sísmico más activo del mundo ¿Qué tan preparada está para un terremoto?

La reciente tragedia ocurrida el pasado 10 de agosto en San José del Palmar, Chocó, donde un terremoto de magnitud 7.4 enlutó al país dejando cientos de víctimas y miles de heridos, ha reavivado el temor y la necesidad de entender la realidad geológica de Colombia.

Redacción: Daniel Santiago Castro – TRO Digital

En medio de este panorama, Santander surge como un punto de análisis crítico, pues Bucaramanga alberga lo que el geólogo y profesor de la UIS, Francisco Velandia, denomina una de las grandes incógnitas geofísicas: el Nido Sísmico de Bucaramanga, el segundo más activo de todo el planeta.

¿Qué es un nido sísmico?

Según el estudio de tomografía 3D liderado por Francia Jullyette Sepúlveda Jaimes, un nido sísmico es un espacio territorial donde se observa una concentración inusual, alta y continua de actividad sísmica. En el caso de Bucaramanga, la zona focal se sitúa a profundidades intermedias, específicamente entre los 120 y 220 kilómetros, aunque la mayor actividad ocurre entre los 120 y 180 km.

A diferencia de otros fenómenos, Sepúlveda Jaimes destaca que la actividad en Bucaramanga se concentra en un volumen mucho más pequeño que los otros nidos del mundo —apenas 128 kilómetros cúbicos—, lo que responde a la extrema complejidad tectónica de esta esquina de Suramérica.

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Imagen tomada de: Tomografía sísmica 3D del nido sísmico de Bucaramanga; Francia Jullyette Sepúlveda Jaimes

De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano (SGC), este nido es responsable de aproximadamente el 60 % de los temblores que ocurren en el país. Esta frecuencia lo posiciona como el segundo nido sísmico más activo del mundo, superado únicamente por el de Hindu-Kush en Afganistán, y seguido por el de Vrancea en Rumania.

El profesor y Geólogo Francisco Velandia explica que mientras los sismos en Afganistán son producto de la colisión de dos placas, en Bucaramanga el origen se asocia a la interacción de tres placas tectónicas y la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Suramericana.

“Aquí todos los días tiembla; las personas en la Mesa de los Santos, que están justo encima del hipocentro, lo sienten con mayor frecuencia”, señala el geólogo.

¿Santander está preparada?

A pesar de la alta frecuencia de sismos provenientes del nido, el ingeniero geotecnista santandereano Jaime Suárez Díaz aclara que estos sismos profundos generalmente no generan daños importantes, ya que la energía alcanza a disiparse antes de llegar a la superficie. No obstante, Suárez Díaz advierte que Santander posee otras dos fuentes de riesgo: el borde de la Placa del Norte de los Andes y las fallas geológicas superficiales, como la de Bucaramanga y la del río Suárez, que sí pueden ser catastróficas.

En cuanto a la infraestructura, el ingeniero destaca que las edificaciones construidas después de 1984 siguen normas sismorresistentes diseñadas para evitar colapsos. Sin embargo, existe una gran preocupación por las construcciones antiguas y zonas vulnerables como Morrorrico, que carecen de estos criterios.

Por su parte, Francisco Velandia hace un llamado de alerta sobre la falta de datos técnicos actualizados:

“Bucaramanga es de las pocas ciudades muy pobladas en Colombia que no tienen estudios de microzonificación sísmica detallados“, advierte el profesor.

Sin estos estudios es imposible conocer con certeza qué tan preparada está la ciudad para soportar un movimiento de gran magnitud originado por la falla geológica que atraviesa la meseta.

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