En las densas coberturas vegetales del Pacífico colombiano, un equipo de la Red de Clubes de Observadores de Aves del Valle del Cauca, en una jornada liderada por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), logró un avistamiento sin precedentes.

Los observadores avistaron, fotografiaron y grabaron en video un ejemplar de Águila arpía (Harpia harpyja) en la Reserva Forestal Protectora Nacional de los Ríos San Cipriano y Escalerete, en jurisdicción de Buenaventura.
Tras realizar consultas con especialistas y comparar sus rasgos anatómicos, se confirmó la presencia de la rapaz más poderosa del Neotrópico.
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El significado ecológico del hallazgo según la CVC
Para las autoridades ambientales y los biólogos de la CVC, la confirmación de esta especie reescribe el mapa de la avifauna en el departamento.
El biólogo Milton Reyes, experto en aves de la corporación, explicó que la literatura científica situaba históricamente la presencia de este superdepredador en regiones como el Chocó, la Amazonía y la Orinoquía, sin contar con registros previos documentados para el Valle del Cauca.
Según Reyes y el equipo técnico, la aparición del ave en San Cipriano evidencia el excelente estado de conservación de los bosques del Pacífico vallecaucano, dado que el Águila arpía demanda extensos parches de selva madura, árboles de gran porte y abundante disponibilidad de presas de gran tamaño como perezosos, osos hormigueros y venados para subsistir.
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Panorama en el Oriente colombiano: entre la expansión territorial y el conflicto
El hito alcanzado en el occidente del país contrasta con la compleja realidad de los avistamientos registrados en el oriente y nororiente, en las tierras bajas del Catatumbo, en el municipio de Convención (Norte de Santander), se documentó el primer reporte confirmado de Águila arpía para esta zona selvática, que constituye además el décimo registro para la cuenca del lago de Maracaibo.
No obstante, este hallazgo oriental derivó de un trágico evento de conflicto entre el ser humano y la fauna silvestre, donde una hembra adulta resultó gravemente herida con perdigones en un acto de retaliación por depredar animales domésticos, falleciendo antes de recibir atención veterinaria.
Los análisis en el nororiente revelan la existencia de corredores biológicos y poblaciones cercanas en la Serranía de San Lucas (Bolívar), el piedemonte de Arauca (Tame) y el Parque Nacional Natural Catatumbo Barí, lugares donde la fragmentación del hábitat, la baja tasa reproductiva de la especie y la cacería representan amenazas persistentes.





