La música de Willie Colón volvió a sonar en Bucaramanga, esta vez convertida en arte urbano. El artista local Jorge Hernández pintó un mural en homenaje al cantante y trombonista, quien falleció recientemente, con el propósito de honrar su legado musical y el impacto social de sus canciones.
Redacción: Natalia Martínez – Periodista TRO Digital

Con esta obra, Hernández no solo recuerda al músico, también mantiene viva la memoria de un artista que marcó generaciones a través de la salsa.
La música puede ser memoria y denuncia
Para Hernández, el legado de Willie Colón trasciende el escenario.
“La enseñanza que deja Willie Colón es que la música puede ser memoria, denuncia y unión. Sus canciones hablan de identidad, de barrios y de realidad social. Es un legado que atraviesa generaciones”, señaló el artista.
Durante las décadas de 1970 y 1980, Colón impulsó el desarrollo de la salsa en Nueva York y consolidó una propuesta artística con fuerte contenido social. En sus composiciones retrató problemáticas urbanas y experiencias migrantes que conectaron con el público latino. Medios internacionales resaltaron su papel como figura clave del movimiento salsero y su influencia cultural en América Latina.
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Un mural que nació en silencio
Hernández encontró inspiración en uno de los momentos más complejos de los últimos años.
“El mural de ‘Callarte’ nace en pandemia, en un momento de silencio y reflexión. Por eso plasmo personajes que han dejado un legado al mundo a través de su música”, explicó Hernández.
El artista entiende el arte urbano como un mensaje colectivo. A través de sus murales transforma el espacio público en un punto de encuentro, memoria y diálogo.
¿Hay espacio para el arte urbano en Bucaramanga?
Hernández reconoce el talento que existe en la ciudad, pero insiste en que las autoridades y el sector privado deben fortalecer el apoyo al arte.
“Bucaramanga es cuna de artistas, pero falta más apoyo. Se debe invertir más en el arte urbano y en espacios culturales, como lo hacen muchas grandes ciudades del mundo. Eso nos daría mayor reconocimiento a nivel nacional e internacional”, afirmó.
La noticia del fallecimiento del salsero generó reacciones en toda la industria musical. En Bucaramanga, ese legado queda ahora plasmado en una pared, como recordatorio de que la música puede trascender escenarios y convertirse en mensajes eternos.





