La tarde del 24 de junio de 2026 quedó marcada por uno de los terremotos más fuertes registrados en Venezuela durante el último siglo. La tragedia volvió a poner sobre la mesa una historia sísmica que ha dejado miles de víctimas y profundas huellas en el país.
Redacción: Nayerly Garcia – Periodista TRO Digital

Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron gran parte del territorio venezolano, provocando escenas de angustia, evacuaciones masivas, edificios colapsados y cortes de energía en varias ciudades. De acuerdo con los reportes oficiales, la emergencia deja hasta el momento 164 personas fallecidas y 971 heridas, mientras continúan las labores de búsqueda y evaluación de daños.
Las imágenes de estructuras derrumbadas en Caracas, personas corriendo por las calles y familias buscando refugio revivieron los recuerdos de otros terremotos que han marcado la historia venezolana. Aunque el país no registra eventos sísmicos devastadores con la misma frecuencia que otras naciones de la región, su territorio ha sido escenario de movimientos telúricos que dejaron profundas cicatrices en varias generaciones.
1929: cuando el mar arrasó con Cumaná

Uno de los episodios más trágicos ocurrió el 17 de enero de 1929. Un terremoto de magnitud 6,9 sacudió el oriente venezolano y generó un tsunami que golpeó con fuerza a la ciudad de Cumaná, en el estado Sucre.
Las olas ingresaron a la población costera destruyendo viviendas, comercios e infraestructura. La tragedia dejó cerca de 800 personas fallecidas, convirtiéndose en uno de los desastres naturales más mortales registrados en la historia moderna del país.
1950: El Tocuyo quedó prácticamente destruido

La madrugada del 3 de agosto de 1950, los habitantes de El Tocuyo, en el estado Lara, fueron sorprendidos por un fuerte sismo de magnitud 6,8.
El movimiento destruyó gran parte de la localidad y causó cerca de un centenar de muertes. Numerosas viviendas quedaron reducidas a escombros y la reconstrucción tardó varios años, convirtiéndose en uno de los terremotos más recordados del siglo XX venezolano.
1967: el terremoto que estremeció a Caracas

Para muchos venezolanos, el terremoto del 29 de julio de 1967 sigue siendo la referencia obligada cuando se habla de grandes catástrofes sísmicas.
Con una magnitud de 6,6, el movimiento tuvo su epicentro cerca de Caracas y fue seguido por un pequeño tsunami. Los edificios se balancearon violentamente y varias estructuras colapsaron en la capital.
El saldo fue devastador: 245 personas perdieron la vida, miles resultaron heridas y los daños materiales fueron cuantiosos. Las imágenes recorrieron el mundo y mostraron a una Caracas paralizada por el miedo y la destrucción.
1997: la tragedia de Cariaco

Treinta años después, el oriente venezolano volvió a sufrir las consecuencias de un gran terremoto.
El 9 de julio de 1997, un sismo de magnitud 6,9 golpeó especialmente a Cariaco y Cumaná, en el estado Sucre. El desastre dejó 73 personas fallecidas, alrededor de 500 heridas y más de 3.000 damnificadas.
Como si el terremoto no hubiera sido suficiente, fuertes lluvias agravaron la emergencia y dificultaron las labores de rescate en las zonas más afectadas.
2015: nuevos terremotos sacuden a Mérida

En noviembre de 2015 se registraron dos terremotos de magnitud 5,1 en el estado Mérida, al occidente del país.
Aunque fueron de menor intensidad en comparación con otros eventos históricos, ambos dejaron víctimas mortales y recordaron que Venezuela continúa siendo vulnerable a la actividad sísmica.
Una década de movimientos constantes
Durante los años siguientes se registraron diversos sismos de moderada intensidad en varias regiones venezolanas.
Uno de los más recordados ocurrió el 21 de agosto de 2018, cuando un fuerte temblor se sintió en varios estados y provocó daños en edificios de Caracas y otras ciudades del oriente del país. Aunque no dejó víctimas fatales, generó alarma entre la población.
Más recientemente, en septiembre de 2025, las autoridades reportaron 189 eventos sísmicos en la región occidental, especialmente en el estado Zulia. Varias viviendas resultaron afectadas, al igual que hospitales, iglesias, puentes, semáforos y redes de energía eléctrica.
2026: el terremoto más devastador de las últimas décadas
La noche del 24 de junio de 2026 la tierra volvió a rugir.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), un primer sismo de magnitud 7,2 se registró a las 22:04 GMT con epicentro cerca de San Felipe, en el estado Yaracuy, a unos 200 kilómetros de Caracas y a una profundidad aproximada de 21 kilómetros.
Sin embargo, lo peor estaba por venir.
Apenas 39 segundos después ocurrió un segundo terremoto, de magnitud 7,5, considerado por los expertos como el evento principal. El movimiento se produjo en la misma zona y a una profundidad de 10 kilómetros.
“El terremoto de magnitud 7,2 fue el primero de un doblete sísmico y actuó como precursor del evento principal de magnitud 7,5”, explicó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), en un informe preliminar.
El impacto se sintió en gran parte del territorio venezolano y también en varios países de la región; en Caracas, numerosas edificaciones sufrieron daños estructurales y algunas colapsaron.
Varias zonas quedaron sin servicio eléctrico y miles de personas abandonaron sus viviendas por temor a nuevas réplicas.
“Este temblor fue horrible, hasta peor que el de 1967. El edificio se movía. La policía me ayudó a bajar porque no podía”, relató María Romero, una pensionada de 80 años residente en el sur de Caracas a un medio de comunicación.
Las autoridades internacionales emitieron alertas preventivas de tsunami para distintos territorios del Caribe; aunque posteriormente fueron levantadas, la situación mantuvo en alerta a varios países durante horas.
Tras el evento principal se registraron múltiples réplicas, aumentando la preocupación entre los habitantes y dificultando las labores de atención de la emergencia.
Hoy, mientras continúan las evaluaciones de daños y la búsqueda de personas desaparecidas, Venezuela revive los fantasmas de una historia marcada por terremotos que, generación tras generación, han dejado huellas imborrables en la memoria colectiva de sus ciudadanos.





