Bogotá concentra entre el 8 y el 12 de septiembre una intensa agenda que reúne grandes conciertos internacionales, encuentros de negocios y propuestas musicales para diferentes generaciones. La llegada de Stray Kids por primera vez a Colombia y la realización simultánea de la edición número 15 del Bogotá Music Market (BOmm) convierten a la ciudad en uno de los principales puntos de movimiento de la industria musical durante esta semana.
Redacción: Estefani Averanga – Periodista TRO Digital

El miércoles 9 de septiembre, Stray Kids se presentará en Vive Claro Distrito Cultural como parte de su gira STRAYCITY Latin America. El grupo surcoreano, uno de los fenómenos internacionales más importantes del K-pop, llegará acompañado por NEXZ, Bad Milk y la artista colombiana Kei Linch. El evento tendrá capacidad para más de 45.000 asistentes, demostrando la dimensión que ha alcanzado Bogotá dentro de los circuitos internacionales de conciertos.
Mientras miles de seguidores se preparan para asistir al espectáculo, empresarios, artistas y representantes de la industria participan en el Bogotá Music Market, organizado por la Cámara de Comercio de Bogotá. El encuentro reúne durante cuatro días a 160 proyectos musicales provenientes de 18 países y conecta a artistas con sellos discográficos, festivales, agencias, programadores y profesionales que pueden impulsar su circulación internacional.
Esta concentración de actividades ocurre en una ciudad donde la música representa mucho más que entretenimiento: durante 2025, Bogotá registró 2.243 conciertos y cerca de cuatro millones de asistentes, mientras grandes espectáculos han generado impactos en sectores como el turismo, la hotelería, el transporte y el comercio. Detrás de cada presentación existe una cadena económica que involucra producción técnica, seguridad, publicidad, restaurantes y cientos de empleos.
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A este panorama se suma el crecimiento de la nostalgia como estrategia comercial. Conciertos dedicados al reguetón de los 2000, reuniones de artistas y festivales que mezclan figuras históricas con músicos actuales evidencian que las canciones de otras épocas siguen siendo capaces de llenar escenarios.
La coincidencia de estos fenómenos permite observar las distintas caras de una misma industria, Stray Kids representa el consumo global, el BOmm muestra los negocios que ocurren detrás de una canción y la nostalgia confirma el valor económico de la memoria. Más que acumular conciertos en una misma semana, Bogotá se consolida como una ciudad donde la música moviliza públicos, crea oportunidades profesionales y genera una economía que continúa creciendo dentro y fuera de los escenarios.





