Japón autorizó la reanudación parcial de la planta nuclear Kashiwazaki-Kariwa, la mayor del mundo en capacidad instalada, casi 15 años después del accidente de Fukushima. La decisión fue respaldada por la asamblea de la prefectura de Niigata y el gobernador Hideyo Hanazumi, y busca reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y reforzar la seguridad energética nacional.
Redacción: Marcia Villanueva – Periodista Oriente Noticias

Capacidad y operación de la central
La planta, operada por Tokyo Electric Power Company (TEPCO), cuenta con una capacidad total de 8,2 GW, suficiente para abastecer a millones de hogares. Según TEPCO, se prevé reactivar un primer reactor el 20 de enero, con otro de igual capacidad en 2026 y un tercero alrededor de 2030.
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Protestas y preocupaciones
La medida generó protestas en el exterior del edificio de la asamblea, donde alrededor de 300 manifestantes expresaron su rechazo al reinicio, alegando riesgos para la población local. Entre los opositores se encuentran personas evacuadas del área de exclusión de Fukushima tras el accidente de 2011, quienes señalaron que la reactivación nuclear mantiene preocupaciones sobre seguridad y posibles efectos a largo plazo.
TEPCO aseguró que implementará medidas estrictas de seguridad para evitar incidentes y proteger a los residentes de Niigata. Además, la empresa planea una inversión de 100.000 millones de yenes en la prefectura durante los próximos diez años para fortalecer su operación.
La reactivación de la central se enmarca en los planes de Japón de aumentar la proporción de energía nuclear en su matriz eléctrica al 20% para 2040, en medio del aumento de la demanda energética por la expansión de centros de datos y la necesidad de reducir la dependencia de combustibles fósiles. Analistas consideran que la aceptación social del reinicio será un hito clave para el cumplimiento de estos objetivos.





