En el corazón de la provincia de Yariguíes, el cacao en San Vicente de Chucurí se ha consolidado como símbolo de identidad campesina, tradición agrícola y desarrollo rural sostenible en Santander.
Redacción: Natalia Martínez – Periodista TRO Digital

Entre montañas verdes, ríos cristalinos y tierras fértiles, este municipio fundado en 1876 encontró en el cacao no solo un cultivo, sino un proyecto de vida. A 1.250 metros sobre el nivel del mar, el clima húmedo y los suelos generosos crean las condiciones ideales para que el fruto despliegue su aroma y sabor característicos.
Aquí, cada mazorca es resultado de generaciones de conocimiento y trabajo familiar.
Tradición cacaotera
En la vereda Buena Vista, la familia Hernández representa el legado del cacao en San Vicente de Chucurí. Durante más de tres generaciones han sembrado, cuidado y transformado el grano, convirtiendo cada cosecha en una muestra de disciplina y amor por la tierra.
Desde la selección de semillas hasta la siembra, la poda y el proceso de fermentación, el cacao se cultiva con técnicas tradicionales que buscan resaltar su calidad. Los granos, extendidos al sol para el secado, concentran el aroma profundo que ha dado reconocimiento al municipio a nivel nacional.
Este proceso artesanal no solo garantiza calidad, sino que mantiene viva la cultura agrícola del territorio.
Sembrar cacao es sembrar futuro
El cacao en San Vicente de Chucurí también se aprende en las aulas. En la Institución Educativa Guamales, niños y jóvenes participan en huertas escolares donde conocen el ciclo del cultivo y su transformación.
A través de proyectos pedagógicos que incluyen la elaboración de chocolate artesanal, cremas y aceites derivados del cacao, los estudiantes fortalecen su identidad rural y desarrollan habilidades productivas. Cada producto elaborado representa una conexión directa con su territorio.
Así, el relevo generacional se convierte en una apuesta concreta por la permanencia en el campo.
Emprendimiento y sostenibilidad
Más allá de la producción primaria, el cacao en San Vicente de Chucurí impulsa emprendimientos familiares de chocolatería fina que combinan tradición y modernidad. Bombones, tabletas y productos derivados demuestran que la economía rural puede ser innovadora y sostenible.
El compromiso ambiental también hace parte del proceso. Los productores cultivan bajo sistemas de sombra natural, reforestan y protegen las fuentes hídricas que abastecen sus fincas. La sostenibilidad no es un discurso, sino una práctica cotidiana.
Mientras el cacao crece, también lo hace la conciencia ambiental y la economía local.
El alma cacaotera del Gran Santander
Para los habitantes de San Vicente de Chucurí, el cacao es más que un fruto. Es unión familiar, es historia campesina y es futuro económico.
Desde estas montañas santandereanas, su aroma viaja a otros territorios, pero sus raíces permanecen firmes en el Campo del Gran Santander. Cada grano cuenta una historia de tradición, esfuerzo y esperanza.





