El Día de los Inocentes en Colombia, celebrado cada 28 de diciembre, es una fecha que combina historia, religión y humor popular. Aunque hoy se asocia con bromas e inocentadas, su origen tiene un trasfondo bíblico y cultural que se ha transformado con el paso del tiempo.
Redacción: Nayerly Garcia – Periodista TRO Digital

Una fecha con raíces bíblicas
El Día de los Santos Inocentes tiene su origen en un relato del evangelio de San Mateo, en el Nuevo Testamento. Allí se narra que el rey Herodes I, temeroso de perder su poder tras conocer la profecía sobre el nacimiento del “rey de los judíos”, ordenó la muerte de todos los niños menores de dos años en Belén.
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Aunque este episodio es ampliamente difundido dentro de la tradición cristiana, historiadores y estudiosos coinciden en que no existen registros históricos concluyentes que confirmen la masacre tal como se describe en los textos bíblicos. Incluso, la Enciclopedia Católica señala que no hay una fecha exacta para este acontecimiento y que su conmemoración varía según las tradiciones religiosas: mientras los latinos lo recuerdan el 28 de diciembre, en otras culturas se celebra los días 27 o 29 del mismo mes.
¿Por qué pasó de tragedia a bromas?
Una de las preguntas más frecuentes alrededor de esta fecha es cómo un relato tan violento terminó convirtiéndose en una jornada dedicada al humor. La explicación no es del todo clara, pero diversas investigaciones apuntan a una mezcla de tradiciones.
Según estudios citados por revistas de artes y humanidades, durante la Edad Media esta conmemoración cristiana se habría fusionado con celebraciones paganas europeas como la llamada “fiesta de los locos”, en la que se invertían los roles sociales y se permitían burlas y excesos. Con el paso del tiempo, esta combinación derivó en lo que hoy conocemos como las “inocentadas”: bromas ligeras, engaños momentáneos y situaciones jocosas que no buscan causar daño.
Así se vive el Día de los Inocentes en Colombia
En el país, el 28 de diciembre se instaló en el imaginario colectivo como el día en el que “todo se vale”, siempre que sea con humor. Los medios de comunicación suelen sumarse con contenidos ligeros, errores intencionales o noticias falsas claramente humorísticas, mientras que entre amigos y familiares se repiten frases tradicionales como “¡inocente palomita!”.
Sin embargo, no todo gira en torno a las bromas. En varias regiones del país, esta fecha conserva un fuerte componente cultural y simbólico.
Tradiciones que van más allá del chiste
En Pasto, Nariño, el 28 de diciembre marca el inicio simbólico del Carnaval de Negros y Blancos. Desde 2016, la fecha fue institucionalizada como el ‘Día Verde, Canto al Agua’, una iniciativa que busca promover el cuidado del recurso hídrico y reemplazar antiguas prácticas como el lanzamiento indiscriminado de agua.
Durante esta jornada se realizan actividades culturales como el ‘Bicicarnaval’ y el ‘Arcoíris de asfalto’, que integran música, danza, deporte y expresiones artísticas como antesala del carnaval.
En Guapi, Cauca, la fecha coincide con la tradicional ‘Fiesta de los Matachines’. Desde tempranas horas, personas enmascaradas recorren el municipio en una celebración que mezcla elementos europeos y africanos. El matachín es un personaje cargado de simbolismo: festivo y satírico, sagrado y profano, inocente y astuto al mismo tiempo. Esta tradición también se replica en algunas zonas del Tolima.
Una conmemoración con sentido social
En otros países de habla hispana, el Día de los Inocentes también se vive desde una perspectiva solidaria. El caso de España es uno de los más representativos, donde la Fundación Inocente Inocente organiza desde hace más de dos décadas una gala televisiva para recaudar fondos destinados a niños enfermos, con discapacidad o en situación de vulnerabilidad.
Algo similar ocurre en América Latina, donde países como Venezuela y El Salvador mantienen celebraciones que combinan rituales religiosos, actos culturales y espacios de reflexión sobre la protección de la niñez, retomando el sentido original de la fecha.
Más que bromas, una fecha para recordar
Aunque hoy el Día de los Santos Inocentes se asocia principalmente con el humor y las inocentadas, su trasfondo histórico y cultural recuerda la importancia de la niñez y la necesidad de protegerla. En Colombia, la fecha se resignificó con el tiempo, convirtiéndose en una expresión de creatividad popular que convive con tradiciones ancestrales y celebraciones regionales.
Así, cada 28 de diciembre se convierte en una jornada que mezcla memoria, cultura y risas, sin perder de vista el significado profundo que le dio origen.





