La emergencia por la escasez de agua en Santander continúa escalando tras confirmarse que la cifra de municipios con medidas de racionamiento se elevó de 11 a 13. Asimismo, cuatro localidades han tenido que declarar el estado de calamidad pública.
De acuerdo con las evaluaciones de la Oficina de Gestión del Riesgo de Santander, dirigida por Eduard Sánchez, las restricciones en el suministro afectan actualmente a los municipios de Málaga, Socorro, Aratoca, Cabrera, Barichara, Hato, Villanueva, Sabana de Torres, Oiba, Guadalupe, Vélez, Barbosa y Capitanejo.
Dentro de este grupo, las poblaciones que decretaron la calamidad pública corresponden a Capitanejo, Oiba, Vélez y Cabrera.
El origen de las restricciones responde a dos factores fundamentales: por un lado, la reducción prolongada de las lluvias que redujo los caudales en las bocatomas de la región, y por otro, la presencia de fallas operativas y daños estructurales en las redes de conducción de los acueductos.
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Impacto local y planes de contingencia
El panorama del servicio varía significativamente según el municipio:
Vélez presenta una de las situaciones más críticas del departamento, acumulando casi un mes con el servicio por la red domiciliaria suspendida debido a averías en la tubería de conducción y al bajo flujo hídrico. Aunque la atención se ha realizado con carrotanques, la capacidad de distribución resulta insuficiente para la demanda.
Esta coyuntura motivó un seguimiento preventivo por parte de la Procuraduría para verificar los avances en la restauración del servicio.
En Málaga se mantiene una medida de racionamiento preventivo con cortes de 12 horas continuas al día, aplicadas entre las 4:00 pm y las 4:00 am, para evitar el agotamiento total de sus fuentes de agua.. El municipio implementó la distribución por turnos y sectores, obligando a las familias a almacenar el recurso para los períodos sin flujo.
Presión por incendios forestales y recomendaciones
La contingencia se complica aún más por la atención simultánea de incendios forestales en la provincia, los cuales requieren la movilización de millas de litros de agua en zonas de difícil acceso.
Frente a este escenario, las autoridades departamentales instaron a la comunidad a destinar el agua exclusivamente para el consumo humano y trabajos esenciales del campo. De igual forma, solicitaron evitar el uso del líquido en actividades no prioritarias, tales como el lavado de fachadas, vehículos o calles, mientras persista la sequía.





