El accidente aéreo de Satena en la misma ruta que hoy enluta a Norte de Santander tiene un inquietante antecedente histórico. Hace 50 años, una aeronave de la aerolínea se estrelló cuando cubría el mismo trayecto, dejando víctimas mortales y sobrevivientes cuya historia aún permanece en la memoria regional.
Redacción: Sofía Valentina Correa Rueda – Periodista de Oriente Noticias

La tragedia aérea en La Playa de Belén tiene un inquietante antecedente: hace medio siglo, un avión de Satena se estrelló en la misma ruta, dejando cuatro muertos y tres sobrevivientes.
Hace 50 años, el 3 de mayo de 1975, un avión DC-3 de Satena (FAC-663) se estrelló contra el cerro La Cuchilla, en Sardinata, Norte de Santander, cuando cubría la misma ruta del accidente aéreo ocurrido esta semana en zona rural de La Playa de Belén. La aeronave había despegado del aeropuerto de Aguas Claras y estaba a solo ocho minutos de aterrizar en el Camilo Daza.

En el siniestro murieron los cuatro tripulantes, todos miembros de la Fuerza Aérea Colombiana, entonces propietaria de Satena. Milagrosamente, los tres pasajeros sobrevivieron: el actor Orlando Galás, el periodista Jorge Rolón García y el abogado Héctor Sánchez.

La Fuerza Aérea informó inicialmente que no había sobrevivientes, lo que llevó incluso a que se anunciara erróneamente la muerte del periodista Jorge Rolón en la radio.

El periodista Mario Alfonso Echávez recuerda que para aquel entonces trabajaba en Radio Sonar junto a Rolón, cuando recibió la noticia del accidente aéreo.
“Él viajó a la capital del departamento prácticamente en un vuelo inaugural. Fue una sorpresa que el avión no llegara a su destino desde el Alto de la Cuchilla, pues según la información que nos entregaron en esa época, la aeronave tuvo un percance”.
Sin embargo, una llamada cambió el panorama, confirmando tres sobrevivientes, entre los cuales se encontraba el entonces locutor.
“En horas de la tarde, ya entrando la noche, se conoció la noticia de que existía alguna posibilidad de sobrevivientes. Fue afortunado que, horas después, apareciera Jorge. Caminaron hacia Sardinata, creo que a una finca cercana, y dieron aviso en el pueblo de que eran los del accidente. La gente, según nos contaba Jorge, inicialmente no les creía”.
Al confirmarse su supervivencia, su historia lo convirtió en una figura entrañable conocida desde entonces como “el Sateno”, apodo que lo acompañó hasta su fallecimiento en 2013.





