El pudú del norte (Pudella mephistophiles) es considerado el ciervo más pequeño del mundo. Aunque su diminuto tamaño puede hacerlo parecer una cría, los ejemplares adultos alcanzan entre 25 y 40,5 centímetros de altura hasta los hombros y pesan alrededor de 6,5 kilogramos.
Redacción: Estefani Averanga – TRO Digital

Esta especie habita principalmente los páramos y bosques montanos húmedos de los Andes de Colombia, Ecuador y el norte de Perú. En Colombia, las autoridades la clasifican como una especie ‘En Peligro’, debido a las presiones que enfrenta en su entorno natural.
¿Cómo reconocer al ciervo más pequeño del mundo?
Su cuerpo compacto, sus patas cortas, su cola rudimentaria y su pelaje en tonos pardos y marrones oscuros distinguen a este pequeño mamífero de otros ciervos. También presenta una coloración oscura en el rostro.
Los machos desarrollan astas pequeñas, simples y sin ramificaciones. Además, suelen llevar una vida solitaria y se desplazan entre la vegetación densa, lo que dificulta su observación directa.
Por esta razón, los investigadores recurren a registros científicos y cámaras trampa para estudiar su presencia y distribución en los ecosistemas andinos.
Nuevos registros amplían el conocimiento sobre su hábitat
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El pudú del norte depende de los páramos y los bosques montanos húmedos para encontrar refugio y desplazarse. Sin embargo, los científicos todavía necesitan precisar el alcance de su distribución.
En marzo de 2026, investigadores confirmaron mediante fotografías su presencia en el páramo Chili-Barragán, en el departamento del Quindío. Para lograrlo, realizaron un monitoreo de seis meses con cinco cámaras trampa, que acumularon 870 noches-cámara y permitieron obtener cuatro registros del animal.
Este hallazgo aporta información sobre su presencia en los Andes colombianos y evidencia la importancia de continuar las investigaciones en zonas donde todavía existen vacíos de conocimiento.
La especie también cuenta con registros en sectores de la cordillera Central, incluidos territorios de Tolima, Huila, Cauca, Valle del Cauca, Risaralda y Nariño.
Pérdida de hábitat y otras amenazas
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La expansión de las actividades agrícolas reduce y deteriora los espacios naturales donde vive este ciervo. A esta presión se suman la cacería, los atropellamientos y la presencia de perros, factores que pueden afectar la supervivencia de sus poblaciones.
Una evaluación de los mamíferos de Colombia publicada en 2025 estimó que la población del venado conejo pudo disminuir cerca del 50 % durante las tres generaciones anteriores. El análisis también señaló una reducción en la cantidad y la calidad de su hábitat.
La misma evaluación identificó otras presiones, como la cacería para consumo y la tenencia de ejemplares como mascotas en algunas comunidades rurales. Además, estimó que su distribución conocida en el país abarca menos de 5.000 kilómetros cuadrados.
Una especie cuya clasificación cambió recientemente

La identificación científica de este animal también ha evolucionado. En 2024, un estudio basado en análisis morfológicos y genéticos determinó que los ejemplares agrupados anteriormente bajo el nombre Pudu mephistophiles correspondían en realidad a dos especies distintas.
A partir de esa investigación, los científicos describieron una nueva especie peruana, Pudella carlae, y recuperaron el género Pudella para los pudús del norte.
Actualmente, los ejemplares que habitan Colombia se identifican como Pudella mephistophiles. Su conservación depende, en buena medida, de proteger los páramos y los bosques andinos, reducir las presiones sobre su hábitat y continuar las investigaciones que permitan conocer mejor el estado de sus poblaciones.





