Tragedia ambiental en el Tolima: Incendios forestales arrasan con más de 31.000 hectáreas

Ortega, Armero-Guayabal y San Luis concentran las mayores áreas devastadas por las llamas. La autoridad ambiental advierte sobre el grave impacto económico y social en la región.

REDACCIÓN: Elida Daniela Palacio – Periodista Oriente Noticias

La magnitud de la emergencia provocada por los recientes incendios forestales en el departamento del Tolima ha dejado un saldo devastador. De acuerdo con el último estudio elaborado por la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima), basado en rigurosos análisis satelitales y cartografía temática oficial, las conflagraciones han consumido un total de 31.046 hectáreas de cobertura vegetal en todo el territorio.

La gravedad de la coyuntura fue ratificada por Olga Lucía Alfonso, directora general de Cortolima, quien dimensionó el enorme impacto que las llamas están teniendo en la región.

“Son más de 31.000 hectáreas afectadas. Esta es una emergencia muy compleja. Es la mayor tragedia ambiental, económica y social que hemos tenido en el Tolima y una de las más grandes en Colombia. Esta situación no es ajena a nuestros recursos naturales” puntualizó la funcionaria al entregar el balance.

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El informe técnico detalla que el fuego se ha ensañado particularmente con nueve poblaciones, siendo el municipio de Ortega el más golpeado al registrar 6.887 hectáreas calcinadas. La estela de destrucción continúa en Armero-Guayabal con 5.097 hectáreas y San Luis con 4.371. La emergencia también se extiende de manera preocupante por Guamo (4.041 hectáreas), Coyaima (2.411), Chaparral (1.579), Valle de San Juan (998), Lérida (798) y Alvarado, con 765 hectáreas afectadas.

El análisis permitió establecer cuáles fueron los ecosistemas que sufrieron los mayores embates del fuego: Las llamas consumieron principalmente herbazales, destruyendo 6.515 hectáreas. A este daño se suma la pérdida de 3.775 hectáreas de pastos limpios, 2.161 hectáreas de bosques abiertos y densos, 1.656 de pastos enmalezados y 1.167 hectáreas de áreas que estaban destinadas al cultivo de cereales, dejando un panorama sumamente complejo para la recuperación de la biodiversidad local.

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