Una encuesta de la Universidad Manuela Beltrán reveló que el 50,3% de los colombianos ha sentido ansiedad, estrés o una fuerte tensión durante partidos importantes de la Selección. Además, el 75,5% asegura vivir estos encuentros con una alta carga emocional.
Redacción: Natalia Martínez Trujillo – Periodista TRO Digital

Cada partido del Mundial despierta expectativa entre millones de aficionados. Sin importar el equipo al que apoyen, muchos viven los encuentros con una intensidad que puede traducirse en ansiedad, estrés o frustración.
Así lo evidenció una encuesta de la Universidad Manuela Beltrán. El estudio reveló que el 50,3% de los participantes han sentido ansiedad, estrés o una fuerte tensión durante partidos importantes de fútbol. Además, el 75,5% afirmó vivir estos encuentros con emociones moderadas, altas o muy intensas.
Ahora que el Mundial entra en su recta final, la carga emocional aumenta. Cada partido define el futuro de las selecciones que siguen en competencia y mantiene a millones de aficionados pendientes de cada jugada.
El fútbol despierta emociones que van más allá del deporte
Para Kelly Guzmán, investigadora del Programa de Psicología de la Universidad Manuela Beltrán, el fútbol representa mucho más que un espectáculo deportivo.
“El fútbol no se vive únicamente como un juego. Para muchas personas, especialmente cuando juega la Selección Colombia, se convierte en una experiencia emocional intensa. Allí entran en juego la identidad, el orgullo, las expectativas y, sobre todo, la forma en que cada persona maneja la frustración.”
La especialista explicó que sentir emociones intensas no significa que exista un problema de salud mental. Lo importante es la capacidad para regular esas emociones.
“La respuesta emocional, por sí sola, no se debe patologizar. Sentir nervios, ansiedad o euforia no es algo negativo. Lo que sí puede convertirse en un problema para la salud mental es la capacidad que tenemos para regular esas emociones.”
Cuando juega Colombia, muchos sienten que el partido también es suyo
El estudio encontró que el 27,4% de los encuestados reconoce haber reaccionado de manera impulsiva al menos una vez durante un partido. Algunos admitieron haber gritado, insultado o golpeado objetos por la tensión del momento.
Según Guzmán, esta reacción está relacionada con el fuerte vínculo emocional que los aficionados construyen con el equipo que apoyan.
“Cuando juega un equipo, pocas veces decimos ‘ellos están jugando’; normalmente decimos ‘estamos jugando’. Esa forma de expresarnos refleja el nivel de identificación emocional que construimos con el equipo. En la Selección muchas personas proyectan esperanza, unión familiar, orgullo y alegría compartida.”
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Una derrota también puede afectar el estado de ánimo
Aunque casi la mitad de los participantes aseguró que una derrota no cambia su estado de ánimo, el 23,5% reconoció sentirse emocionalmente afectado después de una eliminación o una derrota importante.
Para la investigadora, esta respuesta es completamente normal cuando el deporte ocupa un lugar importante en la vida de las personas.
“Las derrotas pueden afectarnos más de lo que esperamos. Si para una persona la Selección Colombia representa unión, alegría o esperanza, es comprensible que una derrota tenga un impacto emocional. Sentirse triste o frustrado durante un tiempo es una reacción normal.”
No obstante, advirtió que la situación merece atención cuando esas emociones se prolongan o empiezan a afectar la vida cotidiana.
“El problema aparece cuando esa emoción permanece durante demasiado tiempo, afecta las relaciones personales, genera conflictos o interfiere con las actividades cotidianas.”
La regulación emocional hace la diferencia
La encuesta también reveló que el 8,2% de los participantes ha tenido discusiones con familiares, amigos o su pareja por cuenta del fútbol.
Para Kelly Guzmán, la diferencia entre quienes mantienen la calma y quienes reaccionan impulsivamente está relacionada con la forma en que cada persona aprendió a gestionar sus emociones.
“Las diferencias tienen mucho que ver con la manera en que aprendimos a manejar la frustración y con el nivel de tolerancia que tenemos frente a emociones intensas. No todos regulamos nuestras emociones de la misma forma.”
Frente a los partidos decisivos del Mundial, la experta recomienda prepararse emocionalmente y adoptar estrategias sencillas para disminuir la tensión.
“Más que decirnos ‘no me voy a estresar’, lo importante es aceptar que vamos a sentir emociones y prepararnos para manejarlas de manera saludable. Si sabemos que solemos reaccionar con mucha intensidad, podemos respirar profundamente, tomar agua, bajar el volumen del ambiente o moderar el consumo de alcohol. La clave no es dejar de sentir, sino aprender a regular nuestras emociones.”
Con las semifinales, el partido por el tercer lugar y la gran final aún por disputarse, millones de personas seguirán viviendo el Mundial con la misma pasión que caracteriza al fútbol. Los expertos coinciden en que emocionarse hace parte del juego, pero recuerdan que aprender a gestionar esas emociones también es una forma de disfrutar el deporte.





