La Luz por Primera Vez, coproducida por Canal TRO y MODOC, se consolida como uno de los grandes hitos recientes del cine documental regional. La película completa cinco semanas en cartelera nacional gracias a la respuesta del público y al reconocimiento de la crítica especializada.
Redacción: Natalia Martínez Trujillo – Periodista TRO Digital
Permanecer una semana en cartelera comercial ya representa un reto para muchas producciones independientes. Permanecer cinco es una excepción.
Ese es el logro que acaba de alcanzar La Luz por Primera Vez, la película documental dirigida por los bumangueses Ibeth Rey y Frank Rodríguez, que desde su estreno el pasado 28 de mayo continúa exhibiéndose en salas de cine de Colombia gracias al respaldo de los espectadores.
La producción, coproducida por Canal TRO, MODOC S.A.S. y Casa Resonante, ha llegado a ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Pereira, Barranquilla, Valledupar, Pamplona y Málaga. Su permanencia en cartelera la convierte en uno de los casos más destacados del cine documental colombiano reciente.
Una historia que el país no conocía
La película reconstruye la vida de Amalia Ramírez, considerada la primera fotógrafa colombiana y una mujer que desafió los límites de su época cuando, en 1901, registró algunos de los episodios más dramáticos de la Guerra de los Mil Días.
Entre ellos aparece una de las imágenes más impactantes de la historia nacional: la pirámide de calaveras de la Batalla de Palonegro.
Sin embargo, el documental va mucho más allá de un ejercicio biográfico.
La investigación sigue las huellas de Amalia desde Santander hasta España. Durante ese recorrido aparecen archivos inéditos, fotografías desconocidas, testimonios familiares y el legado de otras mujeres que también encontraron en la fotografía una forma de narrar el país.

Léase también: Historias que merecen ser escuchadas: llega al TRO una serie que va más allá de las etiquetas
Cinco semanas que representan un hito para el cine santandereano
Mantener una película documental en salas comerciales durante más de un mes no es habitual en Colombia.
En un mercado dominado por grandes producciones internacionales y estrenos semanales, la permanencia de La Luz por Primera Vez demuestra que existe un público interesado en las historias construidas desde los territorios y la memoria.
Ese respaldo también ha llegado desde la crítica especializada.
La revista Diners destacó el documental como una obra que trasciende la reconstrucción histórica.
“El documental no es solo sobre Amalia Ramírez. Conecta con descendientes que no sabían quién era su ancestro y también encuentra otras mujeres fotógrafas contemporáneas que complementan la historia de la pionera. De esta forma, vemos una pieza que ejemplifica, una vez más, cómo el arte, cuando viene de manos que no eran ‘supuestas’, supera lo plástico y se convierte en un acto de resistencia”, escribió la periodista Angie Quiroz.

Tres años de investigación para rescatar una pionera olvidada
La película fue producida durante tres años en cinco ciudades de Colombia y en Madrid, España.
El proyecto reunió a un equipo de más de 16 profesionales y contó con el respaldo de entidades como Canal TRO, Casa Resonante, el Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga, la Gobernación de Santander, la Universidad Autónoma de Bucaramanga y Futuro Digital.
Con una duración de 77 minutos, el documental revela datos inéditos sobre Amalia Ramírez, entre ellos su fecha de nacimiento y fallecimiento, sus sellos fotográficos, parte de su archivo y varios autorretratos que permiten reconstruir el rostro de una mujer prácticamente olvidada por la historia del arte colombiano.

Un triunfo para el cine hecho desde las regiones
Más allá de su permanencia en cartelera, La Luz por Primera Vez representa un nuevo paso para el cine documental producido en Santander.
La película demuestra que las historias nacidas desde las regiones también pueden encontrar un lugar en las salas comerciales del país y conectar con audiencias de distintas ciudades.
Cinco semanas después de su estreno, el documental no solo sigue proyectándose. También confirma que recuperar la memoria puede convertirse en una de las experiencias cinematográficas más poderosas del año.





