El cultivo de pimentón en Matanza se consolida como una de las apuestas agrícolas más estables de la provincia de Soto. Productores locales están implementando sistemas bajo invernadero que les permiten mantener cosechas constantes durante todo el año.
Redacción: Natalia Martínez Trujillo – Periodista TRO Digital

Este modelo de producción protegida reduce los riesgos asociados al clima y mejora la calidad del producto, lo que abre nuevas oportunidades para el campo santandereano.
Producción controlada mejora calidad
El uso de invernaderos ha permitido optimizar cada etapa del cultivo. Desde la preparación del suelo hasta la cosecha, los procesos se desarrollan bajo condiciones controladas.
Los agricultores utilizan riego por goteo, regulación de temperatura y manejo técnico de las plantas. Esto permite que el pimentón alcance mejores estándares en tamaño, firmeza y color.
Además, el seguimiento constante reduce pérdidas y garantiza una producción más eficiente.
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Cosecha manual y salida a mercados regionales
La recolección del pimentón se realiza de forma manual, seleccionando los frutos en su punto óptimo de maduración.
Este proceso asegura que el producto conserve su calidad y llegue en mejores condiciones a los mercados regionales, donde se comercializa como un alimento fresco y competitivo.
Agricultura protegida impulsa el desarrollo rural
El modelo implementado en Matanza se perfila como una alternativa clave para el desarrollo del sector agrícola.
La producción bajo invernadero no solo garantiza alimentos durante todo el año, sino que también genera ingresos más estables para las familias campesinas.
Además, abre la puerta a procesos de transformación y valor agregado, fortaleciendo la economía local.





