Likes que cuestan caro: uno de cada cinco jóvenes se ha endeudado para aparentar en redes

La vida “perfecta” que muchos jóvenes exhiben en redes sociales como Instagram y TikTok no siempre refleja estabilidad económica. Detrás de fotos cuidadas, viajes y compras visibles, se esconde una presión social que está llevando a una parte de los jóvenes a endeudarse para aparentar bienestar, según revela una encuesta de la Universidad Manuela Beltrán.

Redacción: Nayerly Garcia – Periodista TRO Digital

Presión social y endeudamiento

El estudio evidencia que el 40,9 % de los encuestados considera que muchas personas gastan más de lo que pueden solo para mostrar que les va bien. Además, un 18,2 % apunta que esa presión proviene directamente del entorno cercano —amigos, familia— o de lo que se observa en redes sociales, donde el éxito se mide por visibilidad y aprobación.

Aunque el 78,8 % asegura no haberse endeudado por aparentar, un 12,1 % admite haberlo hecho una sola vez y un 9,1 % varias veces, lo que suma 21,2 % de jóvenes que han recurrido al endeudamiento para comprar ropa, regalos o experiencias pensadas más para mostrarse que para disfrutarse.

La vida editada y la comparación constante

Para el sociólogo Luis Barragán, de la Universidad Manuela Beltrán, las redes sociales han transformado la construcción de la identidad. “La vida cotidiana se convirtió en un contenido visible y evaluable. En plataformas como Instagram o TikTok, las personas seleccionan y editan sus experiencias para mostrar una versión idealizada de sí mismas”, explica.

Esta exposición permanente redefine el estatus social. “Hoy no se mide solo por el trabajo o la familia, sino por señales visibles como los productos que se consumen, los lugares que se frecuentan o la ropa que se usa. Esto genera una comparación social constante y tiene un impacto directo en la autoestima”, añade el experto.

Cuando el éxito deja de sentirse y solo se muestra

El estudio también muestra que solo el 31,8 % de los jóvenes planifica con claridad su presupuesto, mientras que la mayoría improvisa o tiene apenas una idea general de cuánto puede gastar. Para los investigadores, esto indica que muchas decisiones económicas se toman desde la emoción y la presión social, más que desde la planificación consciente.

“Aparentar el éxito se ha convertido en una presión normativa. Ya no basta con estar bien, sino que es necesario parecerlo”, señala Barragán. En este contexto, el endeudamiento se vuelve una herramienta para sostener una imagen social aceptable, especialmente entre quienes buscan reconocimiento en entornos digitales.

El impacto que no se ve en redes

Más allá de las cifras, este fenómeno tiene consecuencias profundas. “Este endeudamiento por apariencia afecta tanto la salud económica como la salud mental. Además, debilita la confianza y el apoyo mutuo, porque muchas personas que aparentan bienestar en redes viven dificultades privadas que se ocultan en público”, advierte el sociólogo.

La encuesta concluye que el consumo ya no responde únicamente a la necesidad, sino a una lógica de validación social. En un escenario donde el éxito se mide en likes, la pregunta no es cuánto se gasta, sino cuánto cuesta sostener una imagen que no siempre coincide con la realidad.

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